J-VAR observa más de un millón de estrellas para investigar cómo cambia el Universo
Investigar cómo cambia un objeto astronómico permite aprender mucho más sobre él que la observación en un instante determinado. Muchas de las fuentes astronómicas son, de hecho, variables: estrellas que aumentan o disminuyen su luminosidad, sistemas binarios en los que una estrella eclipsa a su compañera, explosiones de supernovae, objetos transitorios o pequeños cuerpos del sistema solar en movimiento. Para detectarlos y estudiarlos se requieren observaciones repetidas durante meses o años. Con este objetivo nace el cartografiado J-VAR desarrollado desde el Observatorio Astrofísico de Javalambre (OAJ) y que pone a disposición del público ahora 1.3 millones de curvas de luz.
Frente a la fotografía estática del cielo que supone J-PLUS, J-VAR permite cuantificar cómo evolucionan muchos de esos objetos. Su primera liberación de datos incluye unos 200 grados cuadrados. Las observaciones se han llevado a cabo con el telescopio JAST80 del OAJ y se han usado siete filtros en el óptico. Todo ello con dos peculiaridades: la observación multiépoca y una versión de alta frecuencia. Es decir, cada región se visita en 11 noches distintas y algunos campos se observan de forma continua durante unas tres horas para captar cualquier variación rápida.
Una curva de luz es la representación de cómo cambia el brillo de un objeto a lo largo del tiempo y es, por ello, una herramienta fundamental para identificar fenómenos variables como pueden ser, por ejemplo, las estrellas pulsantes. La muestra que ahora ofrece J-VAR está formada por 1.29 millones de estrellas (96% de los objetos), más de 15.000 cuásares y unas 33.000 fuentes puntuales. Se han observado también 1.600 estrellas variables conocidas por el catálogo internacional VSX y más de 3.000 identificadas por la misión Gaia.
Uno de los desafíos era eliminar las variaciones provocadas por las condiciones meteorológicas cambiantes, al haberse tomado los datos en diferentes jornadas y bajo condiciones distintas. La solución ha sido comparar cada objeto con un grupo de estrellas cercanas consideradas estables. De modo que, si todas varían de la misma manera, se interpreta que los cambios no son reales sino consecuencia de la atmósfera o el instrumental. El trabajo aporta también distintos índices de variabilidad que se han calculado automáticamente y que son parámetros que permiten analizar estadísticamente las curvas de luz.
El catálogo ha sido presentado en un artículo científico publicado por Astronomy & Astrophysics (https://ui.adsabs.harvard.edu/abs/2026A%26A...707A..69P/abstract). Este compendio de datos va a permitir futuras investigaciones sobre estrellas variables, sistemas binarios, objetos transitorios y pequeños cuerpos del sistema solar. Los autores adelantan que la explotación de este catálogo ya está produciendo nuevos resultados científicos y futuras publicaciones centradas en la detección de nuevos objetos variables o el estudio detallado de estrellas variables conocidas.
Con el fin de facilitar el acceso a datos mejorados de los cartografiados J-PLUS y J-PAS en todos los campos de interés, el OAJ se propone generar, validar y publicar Catálogos de Alto Valor Añadido (CAVA) que contengan las propiedades físicas de los astros observados por la ICTS-OAJ. Este trabajo está en el marco de este proyecto, denominado J-CAVA y se trata además de un proyecto financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España.
Esta investigación cuenta con financiación a través del Grupo de Investigación de Aragón E16_23 y del Proyectos de Investigación y Desarrollo PID2021-124918NB-C42 financiado por el Ministerio de Ciencia Innovación y Universidades y la Agencia Estatal de Investigación (MCIN/AEI/10.13039/501100011033/ FEDER, UE).
